Guayaquil, 14 de Diciembre del 2013 14:44
Gran parte de nuestra
vida institucional como Iglesia le hemos dado duro al diablo, el mismo que ha
tratado de doblegarnos y hacer de nosotros parte de una escoria y esa táctica,
vieja táctica ya la conocemos; pero la misma no debe de sobrepujar el entendimiento,
la Gracia y el Amor de Dios. Si administrativamente no hemos perdido durante 45
años, si nuestra hoja de vida no acumula pecados groseros, debemos de no
abandonar el camino y seguir adelante.
A veces nos
preguntamos por qué no crecemos y porqué la Gloria de Dios, no se manifiesta en
la Iglesia, no se manifiesta en nuestras vidas, por qué?, hay algo simple, y es
nuestras vidas que en lo particular, que en casa no prosperan en bendición,
porque tratamos de ocultar un acto anatema en nuestro hogar, y pretender que la
Iglesia puede recorrer un trecho largo con un peso a cuesta, sin que el
esfuerzo no arroje un real desgaste a la Obra del Señor, a veces creemos que lo
que se hace en el ámbito particular poco o nada afectará a la iglesia, pues
nuestro pensar nos dice “total nadie sabrá” y eso es un craso error, pues
endosamos a la iglesia el pecado y esperamos que NO PASE NADA, cuando eso es incierto, y no corresponde a la
realidad, el que se pase factura de parte de Dios por encubrir un pecado, es
algo que en un futuro inmediato se producirá a aquellos que creen que la SANTIDAD puede cohabitar con EL PECADO, cuando la naturaleza dice
que el aceite, no puede unirse al agua.
Sin duda el pone el
dedo en la llaga no es un asunto tan fácil, pero hay que hacerlo, no acosta de
que se haga propaganda, no a costa de que se haga alboroto ó que Satanás trate
de dañar la comunión entre hermanos, porque existe una persona que trata de
tergiversar con chismes y cuentos no propios de los hombres toda una realidad,
no se sabe si el fin será recurrir a tapar, ocultar algo que se ha convertido
en un rumor malo y que no agrada a Dios de ninguna manera, pues una cosa que ni
siquiera se oyen en las iglesias con doctrina errada, se está escuchando en la
nuestra, y eso no es posible.
Quizás muchos querrán
acusar a este y aquel, buscando culpables, pero la Iglesia, sus autoridades no
pueden ir de casa a poder establecer un
espía para observar que detrás de una puerta vivimos bien, vivimos como los
cristianos que decimos ser, pues que diferencia existe entre nosotros y LOS
IMPIOS, pues si hacemos a espaldas del CONCILIO
de la Iglesia cosas poco honrosas que atentan contra el cuerpo y contra el CUERPO DEL SEÑOR que es la iglesia.
Cuando se es ya consciente
de los actos que se hace, que justificación hay, pues no se puede, decir hoy
simplemente no participo en esto ó en aquello y decir que aquí nada paso.
Tampoco la actitud trae en sí una actitud farisaica propia de aquellos que
quiere tirar una piedra, sin tener al lado una venta y ungüento, ó tener una
piedra, teniendo en su propia vida una roca. Pero debemos ser realistas que a
libertad nos llamo el SEÑOR, pues ya no reina más en nuestros cuerpos mortales
el pecado.
Que daño grande le
hacemos a la congregación, cuando en vez de ponernos molestos con el pecado,
nos ponemos molestos con el hermano que trata de poder AYUDAR y damos oídos a
una persona que lleva la misma palabra pero de forma tergiversada tratando de
salvaguardar sus propios intereses.
En mucho se observa
que las cosas que se hacen a veces no son para LA HONRA Y GLORIA DE DIOS, palabras que suenan bonitas y que las
llevamos en la boca diciendo que así es, cuando es una GRAN MENTIRA. Mencionan que quieren disciplina cuando pase algún espectáculo
o Show cristiano para estar delante de la Iglesia; pero no antes, la disciplina
no nos gusta. Si nos gusta mucho el teatro.
Y decimos ufanarnos
que estamos bien, pero habría que ver que dice Dios al respecto; porque al tren
que vamos y nos manejamos como SIEMPRE, debemos sincerarnos, porque si como el
pecado entro sutilmente en la Iglesia, debe de acabarse.
Todos los ministerios
y todas las personas que fungen de una u otra autoridad deben de revisar sus
vidas, para poder saber que la OBRA DE DIOS sigue adelante y no se va a
estancar por una insinuación o aparición del pecado en nuestras vidas y en
nuestra Iglesia.
Si en realidad no
hacemos nada, estamos prácticamente al borde del precipicio, al borde del
mismo, a la deriva de algo nunca visto. Un estancamiento no se da porque sí,
hay causas motivos y circunstancias que llevan a que una Iglesia forme parte de
las 7 que nombra el apocalipsis algunas veces para vivir y otras para morir.
Cuando sucede un derrumbamiento en nuestra parte moral, es fácil saber que la
ruina en cualquier otro lado nos podrá sobrevenir así de fácil.
Pues
en la definición que Dios da a la Palabra PECADO, está en español se escribe
con P, y Dios si lo hace con MAYUSCULA, cosa que a veces a nosotros se nos pasa
y en algunas circunstancias no queremos ni escribirla.
Si
eso no nos cuadra debemos nuevamente de revisar en donde se quedaron nuestros
primeros rudimentos como cristianos y hay allí una invitación a volver a abrir
la BIBLIA y leer literalmente lo que dice en ella no a medias tintas; sino de
una forma clara y diáfana, la palabra PECADO no tiene dualidad. No es pecadito
ó pecadote, es pecado o PECADO.
No podemos ministrar
en ninguna cosa en la Iglesia, mientras vivimos por y para el pecado teniendo
cara de niños buenos.
Pero la Palabra no
solo te señal el mal, sino que te da la pauta por donde debes de salir del
mismo. Dios ama el pecador; pero odia el pecado, odia el pecado; pero_ ojo_ el
resarcimiento de lo que debemos de darle a la Iglesia viene después de que
confesamos el grave daño que le hicimos al haber actuado en los cultos teniendo
una conducta viciada, y la CONFESION no quiere decir como aquella que observe expectante
hace años: “Yo quiero pedirles perdón y perdón; pero a la final el que
expresaba aquel hecho nunca concreto cual era el daño…” como aquella acción me
topo a mí en carne propia, quizás no recrimine esa actitud de parte del Hno.
sino de la Iglesia en sí que de forma INMISERICORDE
me señalo como culpable de algo que no COMETÍ
Y QUE HOY EN ESTE 2013 sigo esperando SUS DISCULPAS RESPECTIVAS.
El pecado entiendo
debe de ser expresado con la boca bien abierta y decir la falta que se cometió.
Aunque algunas personas no entiendan de el por qué si somos cristianos suceden
esas cosas tan feas dentro de una iglesia que se llama EVANGÉLICA, no se supone que debemos de ser diferentes de la gente
¿?. A la confesión debe seguirle un arrepentimiento genuino, luego un
seguimiento, y luego un discipulado para recordarle a la persona que el grado
de afectación fue tal que enfermo con una infección crónica, producto de su
pecado a toda la Iglesia, lo cual condujo a que Dios no se mueva en toda su
manifestación gloriosa de poder y de santidad, porque el ANATEMA ( El Pecado)
estaba oculto entre nosotros. Que hacer para saber que Satanás no tiene cabida
entre nosotros?
BY: * ELEODORO ESTEBAN PORTOCARRERO CLARK
Guayaquil –Ecuador (SUDAMERICA)
*Profesor por el Normal
Superior Dr. Leonidas García de Guayaquil
*Licenciado en
Ciencias Politicas Y Sociales y
*Abogado de los
Juzgados y Tribunales de la República del Ecuador por la Universidad Laica Vicente Rocafuerte
de Guayaquil.

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